Guillermo Latorre

CEO de Cuéntica, amigo de Django, sketchnoter y vegan.

Consiguiendo que Django duerma en su caseta

Por primera vez, esta semana Django ha dormido en su caseta durante toda una noche. De hecho, ya lleva 4 días consecutivos durmiendo todas las noches en su guarida. En este post, voy a comentar cómo lo hemos conseguido.

Estrategias que hemos descartado

  1. Dejarlo en la terraza encerrado y con premios dentro de la caseta, esperando a que ocurra la magia.
  2. Intentar que durmiera o permaneciera allí desde el primer día que llegó la caseta a casa.

La estrategia que hemos seguido

Hasta ahora no le habíamos querido presionar a usar la caseta, solamente la usábamos para jugar de vez en cuando a entrar y salir y a permanecer ahí unos segundos, tanto con premios de comida como con premios afectivos. Él ha podido entrar y salir siempre que ha querido durante los primeros días, y hemos esperado un poco a que dejara de hacer mucho frío por la noche.

Django y su caseta

Después de haber estado unos días conociendo la caseta y asegurándonos de que fuera un lugar súper cómodo para él, la estrategia que hemos seguido ha sido:

  1. La caseta está en una terraza que da al salón y al dormitorio. Django está acostumbrado a tumbarse en el sofá del salón cuando los demás se van a dormir a la habitación.
  2. A la hora de acostarse, le hemos acompañado a la terraza, justo al lado de la caseta y hemos permanecido allí quietos y tranquilos, incluso dándole algún masajito para relajarle.
  3. Unos minutos más tarde, cuando él está en un buen estado de calma, cerramos el acceso de la terraza al salón y dejamos abierta sólo la ventana entre el dormitorio y la terraza, con la habitación cerrada. Es decir, o está en el dormitorio o está en la terraza.
  4. Como Django ya sabe perfectamente que a la cama no puede subirse (aunque lo siga intentando alguna vez que otra), no le quedan otras pelotas que elegir:

    • O bien se queda durmiendo en el suelo del dormitorio (que no creo que sea especialmente cómodo) o bien sale a la terraza y se mete en la caseta, un lugar muy cómodo y seguro para él.

Con este proceso creo que lo hemos hecho guay porque hemos conseguido que él vaya conociendo poco a poco la caseta, que la entienda como un sitio cojonudo para estar y al final, que él solito tome la decisión de entrar en ella.

¿Qué te parece?