Guillermo Latorre

CEO de Cuéntica, amigo de Django, sketchnoter y vegan.

El mágico momento en el que al perro se le enciende la bombilla

En los pocos meses que llevo trabajando con Django y con el clicker, en realidad he cambiado completamente mi método conforme he ido leyendo información sobre el tema y asistiendo a cursos y seminarios.

Trabajando con el clicker como una herramienta para la construcción de nuevas habilidades, haciéndolo de forma ordenada y siguiendo las fases adecuadas, hay un momento que me llena de emoción siempre que ocurre.

Cuando se empieza con un nuevo ejercicio que el perro desconoce, normalmente se utiliza la técnica del seguimiento con comida o "luring". En esa primera fase, el perro empieza a probar cosas sin entender qué es lo que se quiere conseguir. Empieza a probar más cosas, se le guía mediante aproximaciones sucesivas y va recibiendo clicks y premios que todavía no es capaz de entender pero que ya empieza a ir asociando de alguna manera.

Y de repente, ocurre. En algún momento, el perro ofrece el comportamiento deseado. Y lo más importante de todo, gracias a tu habilidad como entrenador, de repente ENTIENDE que ese es el comportamiento que querías conseguir. Que el juego era conseguir hacer eso entre los dos.

Happy Dog

Se le ha "encendido la bombilla", como bien dice mi amigo Christian Acín.

Lógicamente todavía no ha comprendido bien el nuevo ejercicio, todavía queda mucho trabajo para eso, sólo ha entendido lo que hay que hacer en esa fase, situación y entorno específico. Pero... qué diablos, ¡¡lo ha entendido!!

Y ese momento, lo digo completamente en serio, es algo realmente mágico. Yo, en varias ocasiones, he estallado a reír y me he tirado al suelo con él dándonos abrazos y jugando, incapaz de continuar el entrenamiento y simplemente disfrutando el momentazo.

Imagen del artículo tomada de Wet Noses Blog.