Guillermo Latorre

CEO de Cuéntica, amigo de Django, sketchnoter y vegan.

El paseo con Django y su olfato: llévame donde tú quieras

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Django ya tiene 6 meses y medio, está empezando a ponerse fuerte físicamente pero todavía es un cachorro. Las primeras semanas y meses de la vida de un perro son importantísimas, sus cerebros son como esponjas: aprenden y retienen con muchísima más facilidad que cuando son más mayores. Lo mismo nos pasa a las personas.

Precisamente por eso, es importantísimo comenzar el trabajo en la buena educación de un perro desde el primer minuto. Y, si es posible, un poco antes.

Los paseos de Django, siendo todavía un cachorro

El olfato de los perros es una herramienta absolutamente espectacular. A las personas nos resulta muy complicado entender lo importante que es para ellos, pero en el sentido del olfato basan gran parte de su vida.

De forma natural, los perros lo olfatean todo, porque es su forma de conocer el mundo. Nosotros, fundamentalmente, observamos. Ellos olfatean continuamente para situarse en el entorno, descubrir cosas constantemente, detectar posibilidades y peligros, aprender a comportarse en las diferentes situaciones. Es una de las vías principales para que un perro se sienta seguro y confiado en un entorno determinado.

Te dejo con un extracto de apenas un minuto que he recortado del documental "La vida secreta de los perros", en el que se habla de su olfato:

Por ello, mi opinión es que es necesario permitir a un cachorro moverse a sus anchas durante los paseos, permitirle olfatear todo lo que necesite y evitar cortarle o pegarle tirones cuando está en ello (siempre y cuando no viole ninguna norma importante). Como Django es todavía un cachorro, sus paseos deben ser paseos cortos y frecuentes, quizá de 15-30 minutos, porque todavía es un "bebé" y aún no es capaz de soportar grandes caminatas o ejercicios físicos.

Lo que intento pensar cuando salgo a la calle con mi perro es: "Este paseo es de Django. Es suyo y para él". Le dejo que vaya a donde él quiera, que olfatee todo lo que crea necesario. Si tenemos que ir en zig-zag por la calle, vamos en zig-zag. Si tenemos que esperar 5 minutos para acceder a una nueva calle, mientras él recopila toda la información que puede, esperamos. Si tenemos que visitar una esquina cuatro veces para capturar bien sus olores, allá que vamos. Si hay que olisquear siete excrementos de otros perros, se olisquean. Creo que se entiende la idea, :)

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Más adelante habrá muchísimo tiempo y oportunidades para enseñarle a moverse de forma más fluída en la calle, caminar a mi lado, no prestar atención a algunas cosas, quedarse bien junto en determinados momentos… o a darse prisa cuando tenemos prisa.

Será cuando Django sea un poquito más mayor y haya tenido la mejor época de cachorro que haya podido darle, en la que se haya formado una buena educación consiguiendo un perro seguro, con un buen carácter y confiado de su entorno y de sí mismo. Y gran parte para conseguir eso son los paseos y el permiso para que utilice su sentido más desarrollado y el que él más necesita, su olfato.