Guillermo Latorre

CEO de Cuéntica, amigo de Django, sketchnoter y vegan.

Fed Up: la industria alimentaria es el tabaco del siglo XXI

Fed Up es un documental que tiene el objetivo de exponer a todo el mundo la realidad sobre la comida y la industria alimentaria con la que convivimos estos días.

Cartel del documental Fed Up

Durante todo el documental se dan un montón de datos, conclusiones de estudios, entrevistas y casos reales de personas y familias. Hablan de la magnitud del problema de la obesidad infantil, de la diabetes, de los refrescos y la comida rápida. Hablan del azúcar y las cantidades que consumimos, de los efectos que está teniendo y de los que va a tener. Me ha aterrado escuchar las cosas que dicen los expertos en nutrición.

Vivimos en una sociedad que es capaz de indignarse con la industria alimentaria por la cantidad de grasas que contienen la mayoría de los alimentos que producen, y les obligamos a cambiarlo. Pero por cuestiones políticas y económicas les permitimos redirigir el problema hacia otro modelo: alimentos que tienen un 80% menos de grasas, pero que tienen un 200% más de azúcar. Te quito una basura y te meto otra, que incluso puede que sea peor que la primera, porque además es adictiva. Pero oye, es la única manera de que ese alimento sepa igual o mejor que antes, y hay que seguir facturando cada vez más.

La alimentación y el tabaco

Una reflexión muy interesante del documental, que nunca me había planteado, es la relación que hace entre el marketing de la industria alimentaria con el marketing que vivimos durante muchos años con la industria del tabaco. Si bien todavía queda mucho por hacer respecto al tabaco, si echamos la vista atrás hemos conseguido grandes logros en los últimos años. Hemos sabido "demonizar" el producto para reducir una lacra social, por ejemplo prohibiendo su uso en lugares públicos, lugares cerrados, obligando a las empresas productoras a invertir lo mismo en publicidad que en prevenir su uso o, directamente, cortándole las alas respecto a los medios de difusión que utilizaban y la forma en que lo hacían.

Niño comprando tabaco para el día de la madre y del padre

Es, sinceramente, alucinante que con la industria alimentaria (y más concretamente con el azúcar) estemos volviendo a los mismos puntos clave y no hayamos aprendido cómo solucionarlo desde el primer momento, que no lo neutralicemos YA MISMO antes de que sea tarde.

Aunque el título del artículo suene "populista", ya que está tan de moda el término... ojo, que no sólo lo he usado yo. Algunas citas relevantes:

Es aterrador que estemos permitiendo a las grandes compañías de bebidas gaseosas y alimentos procesados financiar, apoyar y patrocinar a los colectivos, entidades y organizaciones de investigación sobre alimentación para que nos den recomendaciones sobre salud, cuando hay ya numerosos casos de investigaciones e informes publicados que rozan el absurdo y traspasan el sentido común. Por ejemplo con frases como "no está demostrado que la cantidad de azúcar de las bebidas gaseosas tenga algo que ver con la obesidad infantil", extraída de un informe patrocinado en gran parte por Coca Cola.

Fumar tabaco causa literalmente cáncer de pulmón, a pesar de todos los informes que se publicaron poniéndolo en duda hace unas décadas. De la misma forma, algunos alimentos causan literalmente obesidad, aunque muchos informes actuales no lo pongan claro y digan que faltan evidencias.

La obesidad y los niños

Nos equivocamos al pensar que sólo las personas de gran volumen tienen los problemas de una mala alimentación o de obesidad. No tienes por qué estar gordo para que tu cuerpo esté realmente dañado por una dieta con demasiadas grasas, demasiado azúcar, demasiado alimento procesado.

La publicidad del azúcar va directo a los niños. Hordas de sabios del marketing innovan cada día para conseguir cautivar a las mentes infantiles, para lavarles el cerebro a los niños. Sus ídolos aparecen en las chucherías, cosas mágicas pasan cuando pruebas esos manjares, sus programas favoritos los patrocinan dulces que, si miras la cantidad de azúcares que contienen, probablemente te quedarías atónito.

Ronald McDonalds vendiéndole la moto a un niño

Uno de los mensajes más interiorizados socialmente es que para perder peso hay que comer mejor y hacer ejercicio. La gran mentira. Incluso cuando pensamos que estamos "comiendo mejor", estamos, habitualmente, ingiriendo 3 ó 4 veces la cantidad diaria recomendada de azúcares. Hacer ejercicio, cuando la dieta está tan absolutamente desbordada de azúcares, no sirve de mucho. Es imposible que puedas hacer la cantidad de ejercicio necesaria para eliminar toda esa basura que estás comiendo. Y eso lleva al desánimo, al sentimiento de culpabilidad y a la frustración, lo que lógicamente puede generar problemas MUY SERIOS cuando estamos hablando de niños. El problema de la obesidad no se soluciona con ejercicio, dice la doctora Margo Wootan en Fed Up.

Gary Taubes lo especifica todavía más:

Toda esta generación de niños, que están haciendo su mejor esfuerzo [físico], se están torturando a sí mismos para hacer la cura que les decimos. Y es el remedio equivocado. Estamos culpando a la fuerza de voluntad, a la fortaleza mental de esos niños. Es un crimen.

En las últimas décadas estamos viviendo un crecimiento abrumador de casos de niños y adolescentes que sufren los problemas habituales generados por la obesidad y la diabetes. Según el documental, los casos registrados de diabetes de tipo 2 en adolescentes en el año 1980 era de 0. Cero patatero. Y en el año 2010 se registraron la friolera de 57.638 casos. Imagino que son datos sólo de EEUU, pero coinciden en que ese tipo de diabetes no existía en adolescentes hace tan sólo unos años. De hecho se le llamaba la "diabetes de los adultos".

Niña midiéndose a sí misma sus índices de azúcar en sangre

El propio Bill Clinton es entrevistado en el video y, en su opinión, no hemos sabido valorar la magnitud del problema y no sólo es una tragedia para esos niños, sino que va a traer enormes complicaciones para todos.

Y el doctor David Kessler me deja helado en su primera intervención en la película:

Como médicos, sabemos cómo cuidar de alguien de 50 ó 60 años de edad que tiene diabetes tipo 2. Lo que ninguno de nosotros hemos hecho es cuidar de personas de 10 años que tienen diabetes de tipo 2 durante cinco, seis o siete décadas. No sabemos las consecuencias de eso. Y eso me asusta muchísimo.

Ahí queda.

No es lo mismo azúcar que azúcar añadido

Otro error garrafal que solemos cometer es que, al leer un post como este, inmediatamente abrimos una pestaña nueva del navegador y hacemos una búsqueda rápida tipo "cantidades de azúcar en los alimentos". Y nos sale una tabla que dice que los alimentos con más azúcares son las patatas, las zanahorias, algunos arroces, muchas frutas, las legumbres...

¡¡Paparruchas!! No estamos hablando de ese azúcar. Ese azúcar viene de serie con el propio alimento natural, que viene también con un montón de otros nutrientes y nuestro cuerpo está al 100% preparado para metabolizar todo ello. El problema no es el azúcar del kiwi, es el azúcar que le añadimos a las cosas para que tengan mejor sabor y para que nos enganchen más.

En el documental se habla de cómo la industria dio un giro, cuando la sociedad demandaba productos con "menos grasas", para publicitar los productos bajos en grasas, pero añadiendo azúcares sin ningún tipo de control. Necesitaban seguir creciendo como empresas, seguir haciendo sus productos más sabrosos y, a ser posible, más adictivos.

Azúcar cayendo sin control sobre una taza de café

Actualmente, los refrescos y las bebidas con gas son las que se llevan la palma de oro a la cantidad de azúcares añadidos. Una mención especial se llevan los cereales para el desayuno, incluyendo a esos que tanto "ayudan" a tener un cuerpazo de escándalo. La otra mención es para las galletas, incluyendo a las "light" y "digestive".

¿Cómo saber qué azúcares son los añadidos en la lista de ingredientes de un producto? Pues para los seres humanos normales, es bastante complicado. Las tablas son complicadas de entender y, además, con el azúcar se utilizan un montón de nombres diferentes: jarabe de maíz, malta de cebada, néctar de ágave, melaza... y un listado enorme de palabras que terminan en "osa" (glucosa, fructosa, maltosa...)

Vamos, que hace falta ser ingeniero aeroespacial y tener a mano un condensador de fluzo para saber con exactitud qué cojones estás comiendo.

Varias propuestas de las organizaciones de defensa del consumidor van enfocadas en mejorar esas listas y las tablas nutrucionales para que cualquier persona las pueda entender, que la información sea clara.

Una caloría no es una caloría: el ejemplo de las almendras y el refresco

Parece una broma, pero me ha encantado cómo explican este proceso en el video.

Cuando quemas una caloría, has quemado una caloría. ¿Pero qué ocurre cuando la comes? ¿Una caloría comida es una caloría comida?

Si consumes 160g de almendras, debido a la fibra que contienen las almendras, la comida no va a ser absorbida inmediatamente y el aumento de azúcar en la sangre va a ser mucho más bajo y va a llevar mucho más tiempo. Si en vez de las almendras consumes un refresco comercial, debido a que no hay nada de fibra, el refresco se absorbe directamente hasta el hígado. El hígado tiene un pico de azúcar y no tiene más remedio que convertirlo en grasa de inmediato.

Así que... qué es mejor, ¿160 calorías de almendras o 160 calorías de refresco?

¿Por qué no nos fijamos un poco en el azúcar que consumimos?

La Organización Mundial de la Salud recomienda (desde marzo de 2014) que el consumo diario de azúcar no pase del 5% de la cantidad total de calorías ingeridas. Como dato genérico, para un adulto en condiciones normales, la recomendación es no sobrepasar los 25g de azúcar diarios. Esto equivale a unas 6 cucharaditas pequeñas, más o menos.

Me ha dado por echar un vistazo a algunos alimentos "procesados" que he encontrado por el supermercado. Mirando sus tablas de ingredientes, esto es lo que he encontrado:

  • Mermelada Hero de melocotón, bote de 350g: 175g de azúcar (50%).
  • Ketchup Heinz, bote de 450g: 103g de azúcar (23%).
  • Tomate frito Orlando, tetrabrick pequeño de 210g: 15g de azúcar (7%).
  • Tomate frito artesano Hacendado, bote de 300g: 37.5g de azúcar (un 12.5%).
  • Corazones de alcachofas Día, bote de 320g: 6g de azúcar (1.5%).
  • Guisantes Hacendado, bote de 390g: 16.5g de azúcar (4.3%).
  • Pipas El Piponazo, paquete de unos 100g: 1.1g de azúcar (1%).
  • Galletas Oreo: 69g de azúcar por cada 100g de producto (69% de azúcares).
  • Cereales Special K Classic: 17g de azúcar por cada 100 de producto (17% de azúcares).
  • Cereales Special K Chocolate, perfectos para conseguir un "vientre plano" sin renunciar a nada: 23g de azúcar por cada 100g de producto (23% de azúcares).
  • Lata de Coca Cola: en una lata de 33cl, hay 35g de azúcar.
  • Lata de Seven Up: en una lata de 33cl, hay 36.3g de azúcar.
  • Bote de Cola Cao: 70 gramos de azúcar por cada 100g de producto (70% de azúcares). En la dosis recomendada de 15g de Cola Cao mezclados con 200ml de leche semidesnatada, ingerimos 20g de azúcar.

¿Echamos la cuenta de la cantidad de azúcar que podemos llegar a ingerir en un día cualquiera, incluso pensando que estamos manteniendo una "dieta sana"? Yo lo he hecho, y es flipante.

Ejemplos de cantidades de azúcar

Recomiendo revisar la página Sugar stacks, donde han fotografiado productos comerciales habituales junto con los terrones de azúcar equivalentes que ingerimos con ellos.

El desafío de los 10 días sin azúcar

Con el estreno del documental en mayo de 2014, comenzó también la iniciativa de El desafío Fed Up, un proyecto para concienciar sobre el consumo de azúcar, que consiste en modificar la dieta solamente durante 10 días para evitar el consumo de azúcar y observar qué efectos supone en nosotros. En la página del desafío puedes apuntarte, como los casi 60.000 personas que ya lo han hecho, y obtener todo tipo de ayuda y recursos sobre el mismo.

El documental Fed Up

Ahora viene lo mejor: puedes ver Fed Up completo en Youtube, en versión original con subtítulos en español:

Hazlo.

Enlaces de interés: