No conocía al autor ni el título, pero lo vi en el post de recomendaciones veraniegas de Gema del Castillo y me animé con él, no sé si por el nombre o por qué. Toda la lectura gira en torno al protagonista, Stoner, que te despierta una buena colección de sentimientos a lo largo de la historia, en la que se repasa su vida por completo, las cosas que le van ocurriendo y cómo se va enfrentando al paso del tiempo y a los vendavales que azotan su vida.
Stoner trató de explicar a su padre sus intenciones, intentó trasladarle sus sentimientos y propósitos. Escuchaba sus palabras como si salieran de la boca de otro y observaba el rostro de su padre, que recibía aquellas palabras como si una roca recibiera repetidos puñetazos.
Se las había arreglado para llegar a una certeza: que a la larga todas las cosas, incluso el conocimiento que le permitía saber esto, eran fútiles y vacías y que al final empequeñecían hasta convertirse en una nada donde ya no cambiaban.